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Sigma
Test
Sobre
los Tests de Inteligencia
El concepto de inteligencia es muy antiguo y ha cambiado de significado
a lo largo de los siglos; aún hoy no disponemos de una definición
precisa y comprehensiva sobre lo que la es la inteligencia. Y
sin saber exactamente lo que es, ciertamente no es posible medirla
mediante la aplicación de tests o por cualquier otro medio. Aún
así, consideramos que nuestra actual noción de inteligencia es
lo suficientemente madura como para que seamos capaces de establecer
una estimación aproximada sobre el grado de desarrollo intelectual
de una persona, y el gran volúmen de datos estadísticos, cuidadosamente
recopilados a lo largo de los últimos 95 años, que reúnen información
sobre millones de personas a las que se les ha aplicado el test,
nos ofrecen evidencias suficientes de que los tests de inteligencia
representan un instrumento capaz de establecer estimaciones plenamente
satisfactorias en más del 99% de los casos de las personas sujetas
a valoración; eso cubre práticamente toda la población con C.I.
entre 60 y 140.
Antiguamente la noción de inteligencia estaba asociada a la cantidad
de conocimientos, pero con el tiempo esa idea se fue dejando de
lado, y actualmente se considera que la capacidad de resolver
problemas está más íntimamente ligada a la inteligencia que el
nivel cultural.
Los primeros test de inteligencia de los que se tiene conocimiento
detan del siglo V d.C., y eran aplicados en China, con la finalidad
de dividir a la población en tres grupos, de acuerdo con su capacidad
mental. Los tests consistían básicamente en evaluar la capacidad
mnemotécnica, la capacidad para interpretar los textos clásicos
y la habilidad para escribir poemas (hay más información en http://www.eskimo.com/~miyaguch/
– História das sociedades de elevado QI). Ciertamente, los
tests basados en el nivel cultural son mucho más antiguos que
éste.
Los tests de inteligencia que dieron origen a los tests de C.I.
fueron desarrollados por Alfred Binet, al inicio del siglo XX.
En un principio, los tests Binet apenas determinaban la 'edad
mental'. Posteriormente se sugirió que el cociente de la división
de la edad mental entre la edad cronológica sería un valor aproximadamente
constante. La multiplicación de ese valor por 100 (para eliminar
la parte decimal) corresponde a lo que hoy conocemos como C.I.
o I.Q. (Cociente de Inteligencia).
Desde 1905 la edad mental se determina de la siguiente forma:
se aplica una batería de tests de inteligencia a diversos grupos
de niños divididos según la edad. Como es natural, los grupos
más jovenes no consiguen resultados tan buenos como los más mayores.
POr medio de la aplicación de estos tests, se determinan unos
datos similares a los de la siguiente tabla (meramente ilustrativa):
Niños de entre
7 años y 7 años y 11 meses:
48% marcan entre 12 y 16 puntos
26% marcan 17 puntos o más
26% marcan 11 puntos o menos
Niños de entre
8 años y 8 años y 11 meses:
46% marcan entre 15 y 20 puntos
29% marcan 21 puntos o más
25% marcan 14 puntos o menos
Niños de entre
9 y 9 años y 11 meses:
45% marcan entre 22 y 28 puntos
26% marcan 29 puntos o más
29% marcan 21 puntos o menos
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Niños de entre
14 años y 14 años y 11 meses:
46% marcan entre 30 y 38 puntos
26% marcan 39 puntos o mas
28% marcan 29 puntos o menos
Niños de entre
15 años y 15 años y 11 meses:
49% marcan entre 33 y 41 puntos
26% marcan 42 puntos o más
25% marcan 32 puntos o menos
Niños de entre
16 y 16 años y 11 meses:
50% marcan entre 32 y 41 puntos
26% marcan 42 puntos o más
24% marcan 31 puntos o menos
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Y así hasta el final. De esto se pueden concluir 2 cosas: 1) La
capacidad mental crece con la edad (y en principio se puede suponer
que ese crecimiento es proporcional a la edad); 2)De los 15 a
los 16 años -y de ahí en adelante- no se observa un aumento significativo
en la inteligencia.
Si esa tabla se hubiese generado a partir de un gran volúmen de
elementos estadísticos (en torno a 100000 niños), se podría decir
que la media de los niños de 7 años y medio marca 14 puntos, en
cuanto a la media de los niños de 8 años y medio marca 15.5, etc.
De esto se pueden inferir algunas cosas. Por ejemplo: si un niño
de 10 años consigue una puntuación igual a la media de los niños
de 10 años, su C.I. es de 100, por que 10/10x100=100. Como es
natural que un niño de 10 años tewnga una edad mental de 10 años,
se dice que se trata de un niño 'normal' y, por extensión, es
considerado normal y representa a la media de la población. Un
C.I. muy por debajo de 100 -como 70 u 80, o sea, un niño de 10
años con una edad mental de 7 u 8 años-, sería indicio de que
ese niño presenta alguna diferencia mental ligera. Cuanto menor
es el C.I., más acentuada es la diferencia. Por otro lado, si
un niño de 10 años consigue una puntuación igual a la media de
los niños de 14 años, significa que tiene una edad mental de 14
y su C.I. es de 140, porque 14/10x100=140. Ese niño tiende a presentar
habilidades notoriamente superiores a la mayoría de las personas.
Si un niño de 5 años consigue una puntuación igual a la media
de los niños de 7, enconces también tiene C.I.=140, porque 7/5x100=140.
Y lo mismo es válido para todas las edades. En los casos de personas
con más de 16 años, se adopta el límite de 16. Por ejemplo: una
persona de 48 años cuya edad mental es de 14 tiene C.I.=88 porque
14/16x100=97.5 (no se tiene en cuenta el decimal). Sería un error
14/48x100=29, ya que a los 16 años la inteligencia se estabiliza.
El gráfico inferior muestra el porcentaje de incidencia de personas
con C.I. entre 1 y 201.

Como
se puede ver, cerca del 2.5% de las personas tienen un C.I.=100.
Si consideramos todo el área de la curva que representa a las personas
con C.I. entre 91 y 110, tendremos un 46.8% de la población que
está situada en el nivel de inteligencia considerado 'normal'.
Apenas un 0.6%
de las personas tienen un C.I. superior a 140 y menos de 0.009%
consiguen puntuaciones de C.I. de 160 o más. Los tests aplicados
a adultos producen resultados estadísticos muy semejantes a los
del gráfico superior, sin embargo, en el caso de los niños, la curva
representa una 'caida' a la derecha. En otras palabras, existen
más niños con C.I. elevado que adultos con C.I. igualmente elevados.
La mejor explicación para esto es que estaba equivocada la edad
en la que el desarrollo mental es proporcional a la edad, o sea:
si un niño de 10 años tiene una edad mental de 14, su C.I. no es
140, sino más o menos 130, así como un niño de 5 años que presenta
una edad mental de 7 tampoco tiene 140 de C.I., sino tan sólo 125.
Eso explica porqué muchos niños consiguen puntuaciones de más de
200 de C.I., cuando los adultos no se acercan a esa marca.
En la actualidad
existen diferentes escalas, destinadas a diferentes edades. Los
tests de Valentine, por ejemplo, son exclusivos para niños, mientras
que los tests Stanford-Binet y Weschler se aplican a diferentes
sectores de edad, desde los 7 años hasta adultos (16 años o más).FONT>
La escala para
tests aplicados a niños usa media =100 y patrón de desvío =23.7
en cuanto a la escala de Binet para adultos usa media= 100 y patrón
de desvío =16 y la escala de Wescheler usa media =100 y patrón de
desvío =15. Esto significa que un C.I de 200 en la escala Cattell
(para niños) corresponde a cerca de 167 en la escala Binet o 163
en la Weschler. Eso explica, entre otras cosas, el astronómico C.I.
de 228 obtenido por Marilyn vos Savant, registrada en el Libro Guinness
de los Récords por poseer el C.I. más elevado del mundo. Marilyn,
sometida a los Mega Tests (para adultos), obtuvo 'apenas' 187, que
se corresponden mejor con las espectativas de sus 228 convertidos
a la escala de Binet (228 en la escala de Cattell corresponden a
cerca de 186 en la escala de Binet). Otra discrepancia trata de
los niños de 2 o 3 años con edad mental de 9 o 10 (como en mi propio
caso). Eso no significa que tales niños tengan 400 o 500 de C.I.
Significa apenas que hubo un desarrollo más acelerado en los primeros
años de vida, aunque eso acaba siendo compensado por un desarollo
más lento en los siguientes años, y al llegar a la edad adulta,
se reestablece la proporción.
Las diferentes
escalas producen resultados muy variados, e incluso dentro de la
misma escala, los diferentes modelos de tests producen variaciones
significativas en los resultados. Tests que incluyen muchas preguntas
de razonamiento lógico y espacial pueden favorecer a algunas personas
y perjudicar a otras, y tests que incluyen muchas cuestiones de
vocabulario y cultura general pueden invertir la situación, favoreciendo
a aquel que se vio perjudicado en el otro test, y perjudicando al
que fue favorecido.
Ciertamente la
solución para eso es 'sumar y dividir'. La solución es estrechar
la definición de inteligencia, para que sea posible establecer los
parámetros a ser considerados.
Los tests tradicionales
de Binet y Weschler aún incluyen preguntas de vocabulario y cultura,
que ciertamente nada tienen que ver con la inteligencia innata.
Además de esto, practicamente todos los tests de C.I hipervaloran
la velocidad y desprecian la profundidad de raciocinio, porque no
incluyen ninguna cuestión verdaderamente difícil, que exija investigación
profunda y pormenorizada.
En 1982 el Doctor
en Filosofía Ronald Kent Hoeflin fundó la Prometheus Society, una
organización internacional destinada a personas con C.I. por encima
de 164 por la escala Stanford-Binet o 195 por la escala Cattell.
Los tests de C.I. convencionales no parecían adecuados para determinar
satisfactoriamente la capacidad intelectual de los aspirantes a
ingresar en esa sociedad, porque muchas personas reconocidamente
brillantes eran un tanto lentas para conseguir buenas puntuaciones
en tests de C.I. convecionales, mientras que otras personas no tan
talentosas conseguían buenos resultados por el simple hecho de ser
rápidos a la hora de resolver preguntas simples. Entonces, en 1085,
Hoeflin publicó sus Mega Tests, destinados a determinar C.I.s entre
120 y 190. En vez de usar escasez de tiempo para 'provocar errores',
Hoeflin se empeño en crear preguntas tan difíciles que aunque el
sujeto dispusiese de todo el tiempo que quisiera para contestarlas
no sería capaz de responderlas. Y los tests fueron un éxito. Más
de 5000 personas afiliadas a Mensa Internacional y a otras organizaciones
destinadas a personas de elevado C.I. se sometieron a estos tests,
pero hasta hoy nadie ha conseguido el 100% de aciertos. Posteriormente,
Hoeflin elaboró otros 3 tests de esa naturaleza -sin límite de tiempo
y con preguntas extremadamente difíciles: Ultra Test, Titan Test
y Power Test. La única persona que consiguió acertar todas las preguntas
de uno de esos tests (Titan Test) fue Rick Rosner, de E.E.U.U.,
cuyo resultado corresponde a 195 de C.I. por la escala Binet o 241
por la escala Cattell. Las mejores puntuaciones en el Mega Test
fueron de Marilyn vos savant y Chris Langan, ambos con 187 (46 aciertos
de un total de 48 preguntas).
Con excepción del
Mega Test, los otros tres tests se pueden encontrar en la página
de Darryl Miyaguchi: http://www.eskimo.com/~miyaguch/.
El Mega test se puede solicitar por correo (véase la dirección física
de Ronald Hoeflin en el site de Darryl Miyaguchi).
En 1992, Sin tener
ningún conocimiento sobre los tests de Hoeflin, yo también opinaba
que los tests de C.I. necesitaban una revisión en su estructura.
Fue cuando creé los tests Alfa, cuya finalidad era la de determinar
la capacidad intelectual innata con una precisión superior a la
de los tradicionales tests de C.I. Las principales diferencias de
los tests Alfa en comparación con los tests de C.I. eran:
1- Los tests Alfa no estabelecían límite
de tiempo
2- Las cuestiones estaban dispuestas en orden
creciente de dificultad
3- Las puntuaciones atribuídas a cada pregunta
eran proporcionales al grado de dificuldad
4- Las cuestiones más difíciles eran extremadamente
difíciles
5- No había preguntas de cultura general
ni de vocabulario
6- No había preguntas de memoria
7- No se proponían múltiples soluciones posibles
8- En vez de considerar la relación 'edad
mental/edad cronológica', los resultados de los tests Alfa eran
'puntuaciones brutas para adultos', que podían ser convertidas,
por medio de ecuaciones o tablas, en puntuaciones equivalentes a
cualquier escala de C.I.
Las consecuencias de dichas diferencias son:
1- Los tests Alfa no establecían límite de
tiempo.
Las posibilidades de errores accidentales son minimizadas en los
tests Alfa.
2- Las preguntas estaban dispuestas en orden creciente de dificultad.
Evita que umn persona busque complejidades en una pregunta simple,
sospechando que 'sea demasiado fácil para ser verdad'. Al mismo
tiempo, evita que se subestime una pregunta difícil, juzgando que
algo profundo y sutil sea obvio, en base a una primera impresión.
En otras palabras, eso reduce las posibilidades de errores acidentales.
3-
Las puntuaciones atribuidas a cada pregunta eran proporcionales
al grado de dificultad.
Si una persona acierta las preguntas más difíciles y falla las más
fáciles, se puede concluir que los fallos de las más fáciles fueron
una distracción, mientras que los errores de las más difíciles son
debidos a la dificultad intrínseca de las mismas. Así que, quien
acertara las más difíciles merece una puntuación mayor. Esto agudiza
la precisión del test.
4- Las preguntas difíciles eran extremadamente difíciles.
No se puede utilizar preguntas basadas en reglas de tres compuesta
o en álgebra elemental para medir C.I. por encima de 150. Pero los
tests de C.I. convencionales hacen justamente eso, y lo que es aún
peor, usan tales preguntas pare determinar C.I. por encima de 190.
Los tests Alfa usabam el Teorema de Fermat y el Teorema de los 4
colores en los límites extremos, para determinar C.I. por encima
de 210. Aun así, esas preguntas fueron suprimidas en los Sigma Tests
e el techo se limitó a cerca de 202.
5- No había preguntas de cultura general ni de vocabulario.
Consideramos que la cultura y el vocabulario tiene muy poco que
ver con la inteligencia innata, y si existe alguna relación entre
ellas es mera coincidencia. En este punto estamos de acuerdo con
M-Classification, elaborado por Nikos Lygeros, que afirma haber
correlación entre conocimento e inteligencia e los casos de C.I.
por debajo de 150, y correlación entre pensamiento e inteligencia
en los casos de C.I. entre 150 y 176, y correlación entre astucia
e inteligencia para C.I por encima de 176. De hecho, la práctica
ha demostrado que para personas con C.I. por debajo de 140 existe
una estrecha relación entre inteligencia y conocimento, pero tal
relación prácticamente desaparece en los casos C.I. por encima de
160.
6-
No había preguntas de memoria.
En la época en la que elaboré los tests Alfa, estaba convencido
de que la memoria no tiene relación con la inteligencia-. Ahora,
en cambio, pienso que la buena memoria es imprescindible para que
la inteligencia pueda actuar con soltura. La memoria es el terreno
sobre el cual el pensamiento construye las ideas. Y el pensamiento
es el agente por medio del cual la inteligencia se manifiesta.
7- No se proponían múltiples soluciones posibles
El factor suerte puede influir mucho en los tests de respuesta múltiple.
8-
En vez de considerar la relación 'edad mental/edad cronológica',
los resultados de los tests Alfa eran 'puntuaciones brutas para
adultos', que podían ser convertidas, por medio de ecuaciones o
tablas, en puntuaciones equivalentes a cualquier escala de C.I.
La
disolución del concepto de que la relación entre edad mental y edad
cronológica se mantiene constante es fundamental para que se pueda
elaborar una escala eficiente, capaz de representar numéricamente,
a través de un índice, la capacidad intelectual de una persona.
Los resultados de los tests Alfa no podrían ser interpretados como
C.I. (del mismo modo que no pueden ser los resultados de los Sigma
Tests), aunque para C.I. entre 110 y 130, los Sigma Test ofrecen
valres muy próximos a los que se obtendrían en un test patrón del
tipo Stanford-Binet. En los casos de C.I. muy por encima de 130,
consideramos que los Sigma Tests ofrecen resultados más precisos
que los tests de C.I. tradicionales. Para C.I. por debajo de 110,
probablemente los tests de C.I. son más fiables.
Los
Sigma Tests inicialmente utilizados para la admisión en Sigma Society
consistían en una colección de 22 preguntas extraidas de los niveles
2 al 6 de los antiguos tests Alfa. Posteriormente fueron incluidas
nuevas preguntas, que actualmente totalizan 35 y están divididas
en 8 niveles de dificultad (+ 1 pregunta Extra). Para pasar al nivel
siguiente, es necesario acertar por menos una pregunta del nivel
anterior. Por ejemplo: si usted acierta las 4 preguntas del nivel
I, evidentemente puede seguir al nivel II; si acierta sólamente
una pregunta del nivel II, aún puede seguir al nivel III. Si falla
todas las preguntas del nivel III no puede pasar al nivel IV y su
test llega a su fin.
A cada pregunta
se le atribuye un valor, de acuerdo con su grado estimado de dificultad.
Esos valores oscilan desde 1 (consideradas más fáciles) hasta 128
(más difíciles), comenzando en 1 (nivel 1) y doblándose cada nivel.
La pregunta del nivel Extra vale 512 puntos. El resultado de su
test será la suma de los puntos obtenidos en cada pregunta. Obteniendo
100 puntos o acertando 20 preguntas, estará cualificado para ingresar
en Sigma Society.
Los resultados
de esos tests son aceptados para la admisión en todos los segmentos
de Sigma Society.
Los Sigma
Tests tiene como finalidad simular, de la mejor manera posible,
un instrumento que permita evaluar la capacidad intelectual innata
de adultos (por encima de 17 años). Los tests están pensados para
obtener numericamente C.I. entre 65 y 200, aunque los resultados
más fiables se sitúan en el intervalo entre 100 y 170.
Primeras Impresiones
sobre los Sigma Tests (actualizado el 13/8/2000)
Con base en los datos recogidos entre noviembre de 1999 y la primera
quincena de febrero del 2000, juzgamos que esa batería de tests
cumple bien la finalidad para la cual fue creada y satisface nuestras
necesidades, en el sentido de que refleja la capacidad intelectual
innata de adultos, priorizando el raciocinio profundo y complejo,
sin tener e cuenta el nivel cultural y los aspectos relacionados
con la formación cultural, por eso continúa siendo aplicada y a
partir del 10/2/2000 sus resultados serán definitivamente aceptados
para la admisión en Sigma Society.
A pesar de nuestros
esfuerzos para reunir preguntas que exijan la mínima cultura general,
no fue posible aislarlas completamente de contenido que implique
conocimento específico de una u otra área. Sin embargo acreditamos
que esas preguntas no comprometen la validez de los resultados,
una vez que profesionales de las áreas de Exactas, Humanas, Biológicas
y de Letras obtuviesen puntuaciones muy elevadas y aproximadamente
comparables. A pesar de todo, nuestra muestra aún es pequeña y por
eso no nos permite hacer inferencias enteramente fiables
Los resultados
obtenidos por medio de estos tests no puede ser entendidos como
C.I., porque no cumplen las debidas formalidades de contenido, supervisación,
limitación de tiempo, etc., aunque constatamos qie ambos ofrecen
resultados muy próximos para todas las puntuaciones comprendidas
entre 110 y 140. Para puntuaciones con diferencia alejadas de este
intervalo, los resultados de los Sigma Tests presentan diferencias
significativas en comparación con los tests de C.I. convencionales.
En los casos de resultados por debajo de 110, acreditamos que los
tests de C.I. son más eficientes. Por otro lado, en los casos de
C.I. por encima de 130, acreditamos que los resultados obtenidos
con los Sigma Tests son más precisos.
No hay límite de
tiempo para resolver los tests, aunque consideramos que algunas
horas son un plazo adecuado para cada una de las preguntas más difíciles
y algunos segundos para las más fáciles.
Esclareciendo
algunas dudas comunes:
1
– ¿Los Sigma Tests son tests de C.I.?
Resp.:
No. Son tests
de inteligencia, pero no pueden ser considerados 'tests de C.I.'.
Para ser reconocido como 'test de C.I.' es necesario satisfacer
determinados criterios. Por ejemplo: el formato patrón de una batería
de tests verbales de Wechsler incluye lo siguiente:
- 29 preguntas de conocimientos generales
- 14 preguntas de comprensión
- 14 preguntas de aritmética
- 13 preguntas de semejanzas (en cosas diferentes)
- 14 preguntas de memoria
- 40 palabras para evaluar el vocabulario
Um patrón
muy semejante es adoptado por los tests Stanford-Binet.
Además de
esto, es preciso que los tests de C.I. sean aplicados bajo la supervisión
de um psicólogo y existen límites de tiempo para responder a las
preguntas.
Aunque los
Sigma Tests no puedan ser considerados 'tests de C.I.', en la prática
sus resultados son muy semejantes, y cuando los resultados entre
los tests de C.I. y los Sigma Tests difieren, tenemos motivos para
acreditar que los Sigma Tests representan mejor la capacidad intelectual
en los casos de C.I. por encima de 130, en cuanto los tests de C.I.
producen resultados más próximos a la realidad en los casos de C.I.
por debajo de 130.
2
– ¿Cuáles son los tests que ofrecen estimaciones más fiables
para ver la capacidad intelectual innata?
Resp.:
Los tests
de C.I. son comprobadamente muy eficientes para determinar C.I.
entre 70 y 130 y son satisfatorios en la determinación de C.I. entre
60 y 140. Por lo tanto, se aplican muy bien a más del 97% de la
población y sirven satisfactoriamente a más del 99% de los casos.
Para las personas con C.I. por encima de 140, seguramente los Sigma
Tests ofrezcan resultados comparativos más fiables y lo mismo se
puede decir del Power Test. Los demás tests de Hoeflin, los tests
de Lygeros y Cooijmans exijen conocimientos sobre determinadas áreas,
pero aún así todos ellos son superiores a los tests de C.I. convencionales
cuando se desea determinar la capacidad intelectual de las personas
situadas en el 0,5% del percentil superior.
3
– ¿Una persona puede obtener resultados muy diferentes en
dos tests de C.I. o en dos tests de inteligencia? En caso afirmativo,
¿cuál de los resultados debe ser considerado?
Resp.:
Sí. Todo
depende de las prioridades de cada test. En general, cualquier par
de tests presenta pequeñas diferencias cuando son aplicados a personas
con C.I. próximo a la media (entre 90 e 110) y grandes diferencias
cuando son aplicados a personas con C.I. muy elevdo o muy bajo.
No es raro encontrar personas que han obtenido resultados que oscilan
entre 140 y 180, debido a variaciones entre las prioridades de los
tests, debido a variaciones entre los márgenes de los testes etc.
Además de esto, el estado emocional, el estrés, el sueño, el cansancio
y otros muchos factores, pueden influir en la capacidad de concentración
y eso repercute fatídicamente en los tests.
Si el único
factor a provocar variaciones en los resultados es la inestabilidad
individual de quien se somete al test, entonces es natural aceptar
como válido el mejor resultado (los otros resultados indican que
la persona estaba actuando por debajo de su potencial).
4
– ¿La inteligencia se estabiliza a los 16 años en todas las
personas?
Resp.:
No. Por lo
general, la inteligencia adquiere su límite alrededor de los 16
años. Algunos estudios indican que ese límite se adquiere a los
14 años, otros indican 17 o 18. Hay investigaciones que sugieren
que a los 8 años una persona ya ha adquirido un 80% de su desarrollo
mental y a los 13 años llega al 92%. Existen evidencias consistentes
de que las personas con C.I. más elevado continúan desarrollándose
hasta los 20 o 25 años, así como las personas con C.I. más bajo
tienden a estabilizarse antes de lo normal.
# – Si tiene alguna duda sobre este tema, envíenos un
mensaje. Si su duda se considera de interés general y si estuviese
en nuestra mano ofrecerle una respuesta satisfactoria, incluiremos
nuevas cuestiones mencionando los nombres de los respectivos autores
(si así lo desean).
Curiosidades:
Existen diversos estudios estadísticos que indican el C.I. medio
entre los integrantes de determinados grupos intelectuales o jerarquías
académicas. Hay pequeñas divergencias sobre algunos resultados,
aunque por lo general se acepta que dentro de un margen de error
de 5 puntos las puntuaciones a seguir son correctas:
| Grupo |
C.I. |
Fracción
de la
población |
Estudiante con título
de diplomatura /licenciatura
Estudiante con título de maestría
MBA, CEO, estudiante con título de doctorado
Miembros de Mensa, Mysterium, Arcana
Ph.D. en Matemáticas,
ajedrecista con FIDE (2000)
Ph.D. del MIT, NASA-JPL o Beta de
Phi Kappa
Miembro de ISPE, TNS, Glia, IQuadrivium
Premio Nobel en Ciencia,
MN de Ajedrez (2200)
Miembro de Prometheus Society, MI
de Ajedrez (2400)
Gran Maestro Internacional de Ajedrez
(2500)
Miembro de Mega Society, Pi Society |
115
120
125
132
140
145
150
155
165
170
176 |
17,4%
10,6%
5,9%
2,3%
0,62%
0,25%
0,09%
0,029%
0,0024%
0,0006%
0,00010% |
Nota: los C.I.
del cuadro superior indican la media ponderada de los respectivos
grupos. En los casos de las sociedades de elevado QI, en lugar de
las medias ponderadas se consideran las puntuaciones mínimas para
la admisión.
Para más detalles, visite los siguientes sites:
Sigma Society QI
http://www.pe.net/~bmcgaugh/eloiq.htm
http://www.eskimo.com/~miyaguch/power_estimate.html
http://plaza.powersurfr.com/delajara/Occupations.html
Haga click aquí para ver una lista con los
C.I. de 300 grandes personalidades de nuestra historia.
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